¿Por qué leer en familia transforma su desarrollo?
Leer en familia favorece el desarrollo del lenguaje, facilita la comprensión del mundo y fortalece el vínculo afectivo.
Según Blanch y Badia (2015), las intervenciones desde una parentalidad positiva y responsiva, es decir, educar con sensibilidad y respondiendo a las necesidades emocionales y cognitivas de los niños y niñas favorece su desarrollo. Una crianza sensible, con capacidad de respuesta emocional y con una disciplina no estricta son factores que favorecen el desarrollo del lenguaje.
La lectura compartida funciona como un "efecto dominó" que mejora la calidad de la interacción. Al leer juntos, se fomenta el lenguaje receptivo (la capacidad de comprender lo que se escucha) y se amplía el vocabulario. Esto
apoya el desarrollo de las funciones ejecutivas, que son aquellas habilidades mentales clave como la memoria, la flexibilidad para pensar y el autocontrol. Todo esto impacta positivamente en la llamada "teoría de la mente", que es la capacidad que nos permite comprender los pensamientos y emociones de las otras personas
(Venkdasalam, 2022).
El espacio de lectura como un lugar seguro
Crear un espacio de lectura en familia implica un acompañamiento donde el adulto adapta su ayuda a lo que el niño y la niña necesitan en cada momento. Esto significa cuidar la proximidad física y nuestra comunicación no verbal para crear un ambiente de seguridad emocional. Se logra a través de acciones sencillas: ubicarse al costado, inclinarse, abrazarse, señalar páginas e ilustraciones, y mirar y sonreír mientras se lee.

Leer es mucho más que "decodificar"
Decodificar (traducir las letras en sonidos) no es el fin del proceso lector; el verdadero objetivo de la lectura es comprender. La comprensión de un texto es progresiva y comienza mucho antes de empezar a leer las palabras (Corsi y
Martínez, 2023):
● Se inicia al presentar el libro como objeto físico (su portada, el tipo de letra, las imágenes), lo que permite a los niños hacer hipótesis sobre de qué tratará la historia.
● Continúa al presentar a los personajes o elementos del cuento, familiarizando con palabras clave y referentes culturales.
● Se consolida con las conversaciones literarias, donde las preguntas bien formuladas por el adulto guían a niños y niñas para interpretar la historia de manera cooperativa.
Cuatro factores clave desde el hogar
En el contexto de acompañar la lectura en casa, se han identificado cuatro variables que modulan el desarrollo infantil (Agirregoikoi et al., 2021):
- La promoción del desarrollo cognitivo y lingüístico: implica tener hábitos de lectura en casa, disfrutar de interacciones de calidad, tener libros disponibles y jugar con las palabras. Todo esto influye en la adquisición de vocabulario, en la conciencia fonológica (la capacidad de reconocer y usar los sonidos del lenguaje) y la decodificación.
- La promoción del desarrollo emocional: incluye fortalecer la autoestima, mantener un estilo de crianza democrático y enseñar a gestionar la frustración. Esto ayuda a niños y niñas a regular sus emociones, lo que mejora su atención y memoria, factores esenciales para aprender.
- El nivel de tensión en el sistema familiar: un entorno físico, con frecuentes situaciones que provocan estrés o los conflictos parentales crean ambientes desorganizados. Esto puede disminuir la atención y el estrés permanente afecta negativamente el desarrollo de su vocabulario.
- La percepción de autoeficacia parental: se refiere a que las madres y los padres se sientan capaces y competentes de ayudar y acompañar a sus hijos e hijas. Esta seguridad en sí mismos fomenta un mejor desarrollo en niños y niñas.
El poder del tiempo en casa
Dada la importancia que tiene la lectura en el hogar, debemos recordar que el tiempo disponible para interactuar en familia supera al tiempo que pasan en la escuela. Es fundamental que niños y niñas reciban una comunicación directa y
constante; sin este tipo de interacción, las palabras no tienen un beneficio real. El aprendizaje se potencia cuando nos dirigimos a ellos y ellas en interacciones cara a cara, ricas y continuas, inundando su entorno con conversaciones, vocabulario nuevo y estructuras gramaticales variadas (Desmurget, 2024).
Todas las familias pueden acompañar a sus hijos e hijas en el proceso de la lectura.
Para lograrlo, la comunidad debe identificar el potencial y los recursos con los que cuenta cada hogar, facilitando así estrategias que fomenten los hábitos lectores.
Un ejemplo de esto es “Las familias, aliadas de la lectura”, una iniciativa creada en el marco del programa Lecxit de la Fundació Bofill. El objetivo central de estas sesiones es facilitar a las familias herramientas prácticas para fomentar el
hábito lector en el hogar, partiendo de la premisa que la familia es un pilar indispensable en el desarrollo de la lectura de niños y niñas.
Claudia Sandoval
Logopeda